Una complicación habitual en los pacientes internados en forma prolongada es la aparición de trombosis venosa profunda en los miembros inferiores, cuya causa principal es el reposo prolongado en cama. Entre otros factores que predisponen a esta complicación se mencionan el antecedente de cáncer, la edad avanzada, el embarazo, el puerperio, el uso de anticonceptivos orales y ciertas enfermedades reumáticas y hematológicas.
Existen medidas dirigidas a la prevención de esta grave complicación, ya que las trombosis pueden desprenderse y migrar por el circuito venoso hasta acceder a la circulación pulmonar, provocando de este modo embolias asociadas con altos índices de morbilidad y mortalidad en los pacientes internados.
Los auxiliares de enfermería participan de forma activa en la profilaxis de la trombosis venosa y de la embolia pulmonar (conocidas en su conjunto como tromboembolismo venoso). Estos recursos se dividen básicamente en 3 grandes estrategias, que no resultan mutuamente excluyentes y que cuentan con el accionar de los auxiliares en todos los casos:
- la movilización precoz: la posibilidad de desplazamiento por parte del paciente es la medida más eficaz para reducir el riesgo de tromboembolismo venoso. El auxiliar puede estimular, bajo supervisión, las conductas activas y la motricidad de los pacientes.
- el uso de botas neumáticas o medias de compresión gradual, las cuales son colocadas y reguladas por los auxiliares para estimular el drenaje venoso y evitar las trombosis
- la profilaxis con medicamentos, entre los cuales sobresale la heparina subcutánea y las más modernas heparinas de bajo peso molecular, así como los nuevos inhibidores directos de la trombina que se indican por vía oral
Estos recursos reducen el riesgo de tromboembolismo y mejoran los índices de morbimortalidad. Los auxiliares deben conocer y aplicar estas estrategias para optimizar la calidad de atención de sus pacientes internados.
Fuente: auxiliaresenferemeria.net